Ráfagas de Luz

Blog personal de espiritualidad

Comentarios personales

Fe y obras

Escrito por aracelimaria 03-06-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



   Una buena compañía que busca la Fe son las obras. Sin ellas, la Fe “está realmente muerta” (Santiago 2, 17). Sin embargo, en cuanto a la salvación dirá san Pablo: “por gracia habéis sido salvados mediante la fe, y esto no procede de vosotros, puesto que es un don de Dios: es decir, no procede de las obras, para que ninguno se gloríe” (Efesios 2, 8-9). Y aún dirá el Apóstol: “Dios, nuestro Salvador (...), nos salvó, no en virtud de las obras justas que hubiéramos hecho nosotros, sino según su misericordia” (Tito 3, 5).

  Labor nuestra será entonces conjugar fe, obras y misericordia divina, en orden a nuestra salvación–santificación,pues “nuestra colaboración activa resulta indispensable. Jesucristo nos ha rescatado sin nosotros. Dios no nos santifica sin nosotros” (Vincent M.  Bernadot O. P – De la Eucaristía a la Trinidad, Apéndice - I).


Araceli María


Misericordia y perdón de Dios

Escrito por aracelimaria 03-06-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



   Escucha, amigo, lo que dice en tuit el Papa Francisco: “Jesús ha conservado sus llagas para hacernos ver su misericordia. Esta es nuestra fuerza y nuestra esperanza” (15-XI-2013).

  Virtud teologal es la Esperanza, de la que fluye un gozo y una alegría indecibles. Esperanza en el perdón que Dios nos concede a través del misterio apostólico de la Iglesia, pues por ella, “la Iglesia, que es depositaria del poder de las llaves”, de abrir o cerrar al perdón, Dios perdona a todo hombre en su soberana misericordia, pero Él mismo quiso que quienes pertenecen a Cristo y a la Iglesia reciban el perdón mediante los ministros de la comunidad. Así, a través del ministerio apostólico me alcanza la misericordia de Dios, mis culpas son perdonadas y se me dona la alegría (cfr. Papa Francisco – Audiencia 20-XI-2013).


Araceli María


La alegría cristiana

Escrito por aracelimaria 03-06-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



¿Tú siembras alegría?... porque “El cristiano es un sembrador de alegría –escribe V.M. Bernadot- (...). La alegría es uno de los más irresistibles poderes que hay en el mundo: calma, desarma, conquista, arrastra. El alma alegre es un apóstol: atrae a Dios a los hombres (…). Por esto el Espíritu Santo nos da este consejo: <<Nunca os aflijáis, porque la alegría en Dios es vuestra fuerza>> (Ne 8, 10)”  (De la Eucaristía a la Trinidad, cap.  III – 1).

  Y en el sufrimiento, ¿te alegras también?... Sí deberías, porque, como sigue diciendo Bernadot, “Nuestra ligera aflicción de la vida presente nos produce el eterno peso de una sublime e incomparable gloria (II Co 4, 17). En efecto, cada sufrimiento es una semilla de eternidad” (o. c.cap.  III – 1 – 5). Y porque la alegría cristiana puede cohabitar con el sufrimiento, pues se funda en el amor.

  “La alegría cristiana brota de dentro y se alimenta de Dios, porque el Señor está cerca. La alegría cristiana es gratuita, es un don de Dios y es para todos. La alegría cristiana, cuando llega al corazón del hombre, lo eleva potenciando su dignidad humana, la dignidad de hijo de Dios. La alegría cristiana produce paz y gozo en al alma”, dice Mons. Demetrio Fernández. 


Araceli María


Templos del Espíritu Santo

Escrito por aracelimaria 03-06-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



¡Grandiosa el alma cristiana! De ella dice Orígenes que “es un altar fijo donde el sacrificio se perpetúa noche y día”. Y es porque el “bautizado es un templo consagrado, uno de los lugares de la ofrenda litúrgica” (Vincent M. Bernadot – De la Eucaristía a la Trinidad, cap.  IV – 2 – 2)  San Pablo vio asimismo en el cristiano un templo de Dios: “este templo de Dios, que sois vosotros, es santo” (I Co 3, 17). Bernadot dirá: “En este templo se asienta el Dios todopoderoso a quien es ofrecido el sacrificio, la adorable Trinidad: <<haremos de él nuestra morada>> (Juan14, 23)”. Y continúa diciendo: “la comunión (sacramental) introduce en él la víctima, el Cordero inmolado, que viene de nuevo a ofrecerse y a unir su sacrificio al del alma que le recibe, porque quiere que con Él <<ofrezcamos nuestros corazones como una hostia viva, santa y agradable a Dios>> (Rm 12, 1)” (o. c.).


Araceli María

Dar testimonio cristiano

Escrito por aracelimaria 03-06-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



Los cristianos hemos de ser sal y luz (cfr. Mat 5, 13-14) para la gran misión de dar a conocer el Amor de Dios, pero   “El cristiano es sal y luz del mundo no porque venza o triunfe, sino porque da testimonio del Amor de Dios” (San Josemaría Escrivá - Es Cristo que pasa, 100).

  Y si el cristiano es sal y luz discurrirá “hacia el término último y radical del Amor que Jesucristo ha manifestado al morir por nosotros” (o. c., 98). . .  pues “Jesús nos ha dado a conocer hasta qué extremo deben llevarse el Amor y el servicio. Sólo si procuramos comprender el arcano del Amor de Dios, de ese Amor que llega hasta la muerte, seremos capaces de entregarnos totalmente a los demás, sin dejarnos vencer por la dificultad o por la indiferencia” (o. c., 98).


Araceli María