Ráfagas de Luz

Blog personal de espiritualidad

Comentarios personales

La Comunión de los Santos

Escrito por aracelimaria 16-09-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



Es una de las verdades de fe  contenida en la divina revelación: “una comunión de bienes espirituales de la que todos participan” (Fco. Fdez. Carvajal – Antología de Textos – Comunión de los Santos – Introducción, I).

  Pertenece al Tesoro de la Iglesia, patrimonio común de los cristianos: “el formado por el valor inagotable que tienen ante Dios los méritos y expiaciones de Jesucristo, a los que se añaden las oraciones y buenas obras de la Virgen Santísima y de todos los Santos” (Beato Pablo VI – Indulgentiarium doctrina, 5) (...),  contamos siempre los cristianos con la intercesión de quienes nos precedieron y han alcanzado la vida eterna” (o. c.).

  Explica el papa Francisco en una Catequesis del Año de la Fe que la Comunión de los Santos significa la comunión entre las personas santas: “Existe una comunión de vida entre nosotros los que creemos en Cristo y nos hemos incorporado a Él por el Bautismo. La relación entre Jesús y el Padre es el modelo de este fuego de amor. Y la comunión de los santos es una gran familia. Todos nosotros somos familia, una familia donde todos procuramos ayudarnos y sostenernos entre nosotros” (30-X-2013).

    Viviendo la Comunión de los Santos no nos sentimos solos, porque, escribe san Pablo a los corintios: “así como abundan en nosotros los padecimientos de Cristo, así abunda también nuestra consolación por medio de Cristo. Pues, si somos atribulados, es para consuelo y salvación vuestra; si somos consolados, es para vuestro consuelo, que muestra su eficacia en la paciencia con que soportáis los mismos sufrimientos que nosotros” (II Corintios 1, 5-6).


Araceli María

El incienso representa la oración que se eleva a Dios

Escrito por aracelimaria 16-09-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



¿Por qué la Iglesia reclama que en determinados actos litúrgicos arda incienso?...  porque significa que las criaturas, en señal de sacrificio, deben ser empleadas en el servicio y consumidas para la gloria de Dios.

  Leemos en el Libro Sagrado que Dios ordenó hacer en el templo un “altar del incienso” y le dijo a Aarón, el Sumo Sacerdote, “que presentarán constantemente delante del Señor esta ofrenda de incienso aromático, a través de las generaciones” (Éxodo 30,8).

  También en el Libro del Apocalipsis san Juan describe: “Vino otro Ángel y se quedó en pie junto al altar con un incensario de oro. Le dieron muchos perfumes para que los ofreciera con las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del trono. T subió el humo de los perfumes con las oraciones de los santos, desde la mano del Ángel hasta la presencia de Dios” (Apocalipsis 8, 4).

  “El incienso, dice san Agustín, representa el cuerpo de Jesucristo, ofrecido en holocausto; el vapor del perfume, su gracia y sus méritos; por esto se inciensa en la Iglesia el santo tabernáculo, la cruz, el altar, el Evangelio y el templo; las reliquias y las imágenes de los santos que son los miembros gloriosos del Salvador; los obispos, el celebrante (...). El incienso se quema en señal de la oración que se eleva a Dios (...), oraciones que, no pueden ir a Dios sino animadas por el fuego del amor divino” (Anónimo – La Santa Misa – Explicación... cap.  I – Artículo II – I,  pag. 166).

  “Que mi oración suba hasta ti como el incienso, y mis manos en alto, como la ofrenda de la tarde”,  rezamos con el salmista (Salmos 141, 2).


Araceli María

El incienso representa la oración que se eleva a Dios

Escrito por aracelimaria 16-09-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



¿Por qué la Iglesia reclama que en determinados actos litúrgicos arda incienso?...  porque significa que las criaturas, en señal de sacrificio, deben ser empleadas en el servicio y consumidas por la gloria de Dios.

  “El incienso, dice san Agustín, representa el cuerpo de Jesucristo, ofrecido en holocausto; el vapor del perfume, su gracia y sus méritos; por esto se inciensa en la Iglesia el santo tabernáculo, la cruz, el altar, el Evangelio y el templo; las reliquias y las imágenes de los santos que son los miembros gloriosos del Salvador; los obispos, el celebrante (...). El incienso se quema en señal de la oración que se eleva a Dios (...), oraciones que, no pueden ir a Dios sino animadas por el fuego del amor divino” (Anónimo – La Santa Misa – Explicación... cap.  I – Artículo II – I,  pag. 166).


Araceli María


Vivir el presente

Escrito por aracelimaria 16-09-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)


“Oh, Jesús, para amarte no tengo más que hoy”, le dice al Señor Santa Teresita del Niño Jesús (Poesía PN 5).

  Y Jacque Philippe nos cuenta que “la escalera hacia la perfección no tiene más que un peldaño: el que subo <<hoy>>. Sin preocuparme ni del pasado ni del futuro, <<hoy>> me decido a creer, <<hoy>> me decido a poner mi confianza en Dios, <<hoy>> elijo amar a Dios y al prójimo” (La libertad interior – II – 2).

  ¿El pasado?.. Lo abandono en manos de la Misericordia divina. ¿Mi porvenir? En manos de su Providencia. Vivir el instante presente ensancha el corazón y evita vivir como ahogados entre un pasado que pesa y un futuro que inquieta (cfr. o. c. II – 4).

  Ahora es Jesús quien nos advierte: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura (...), no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad” (Mateo 6, 33-34).


Araceli María



Llevar con Jesús nuestra cruz de cada día

Escrito por aracelimaria 16-09-2018 en Espiritualidad. Comentarios (0)



            Cuando te digo, Jesús, “mi cruz en tu Cruz”, veo “nuestra Cruz”, Señor, aunque solamente lleve yo una pequeña parte de ella; no obstante, como Simón de Cirene querría yo cargar con la tuya camino del Calvario  (cfr. Lucas 23, 26).

            “Al tomar la cruz, quiso nuestro Capitán Jesús enarbolar el estandarte debajo del cual debían alistarse y combatir en este mundo todos sus partidarios, para compartir después con Él el Reino de los Cielos” (San Alfonso María de Ligorio – Meditaciones sobre la Pasión de Jesucristo, 3ª parte cap.  3-3).

            Estamos dispuestos, sí, a conllevar con Jesús la cruz de cada día, porque su Cruz es salvadora y porque san Pedro nos dice: “Alegraos, porque así como participáis en los padecimientos de Cristo, así también os llenaréis de gozo en la revelación de su gloria” (I Pedro 4, 13).


Araceli María