Ráfagas de Luz

Santa Misa



La Santa Misa-Sacrificio eucarístico es “fuente y cima de toda la vida cristiana” (Lumen Gentium, 11).

  Jesucristo, el Cordero de Dios, revela: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el último día” (Juan 6, 54): Es la Eucaristía, Alimento divino que se confecciona en la Santa Misa, donde:

  En el Ofertorio se llevan al altar las ofrendas de pan y vino, los dones que se convertirán en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo, los mismos que Jesucristo eligió para que fueran Pan de Vida y Bebida de Salvación, añadiendo algunas gotas de agua en el cáliz que se derraman sobre el vino y representan nuestras ofrendas y nosotros mismos, signo que representa nuestra participación en el Sacrificio de Cristo.

  En la Consagración, aquellas “materias primas”, por las palabras que son del mismo Jesús, se transubstancian en su Cuerpo y en su Sangre: “Tomad y comed todos de él: porque esto es mi Cuerpo (...). Tomad y bebed todos de él: porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la Alianza Nueva y Eterna, que será derramada por muchos (…)” (Plegaria eucarística)

  En la Comunión Sacramental, donde están contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre de Cristo junto con su Alma y su Divinidad, nos alimentamos del mismo Jesús Sacramentado, Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, es Él mismo Quien nos dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre está en Mí y Yo en él” (Juan 6, 56).


Araceli María

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